domingo 16 de diciembre de 2018domingo 16 de Dic. de 2018

Así reacciona Angelina Jolie cuando se ve al espejo y nota que está envejeciendo

Sin duda se ve guapísima.

17/3/2018 a las 2:18 am  -  Agencias  -  Estados Unidos

 

 

Uno de los mayores miedos de las mujeres es el que aparezcan rasgos por parte del envejecimiento, como es el caso de Angelina Jolie, el cumplir años se convierte directamente en algo aterrador.

En su caso, la actriz intenta no agobiarse demasiado con los cambios que descubre cada día en su reflejo a base de repetirse que lo importante es seguir sumando años, especialmente después de que en 2013 se sometiera a extirpación del útero, los ovarios y las trompas de Falopio- tras descubrir que era portadora del gen BRCA1, lo que le daba casi un 90% de probabilidades de padecer cáncer de pecho y un 50% de tener cáncer de ovarios.

"Cuando me miro al espejo, me doy cuenta de que me parezco a mi madre y eso me llena de ternura. También noto que estoy envejeciendo, y me encanta, porque significa que estoy viva, que sigo viviendo y haciéndome mayor", aseguró la actriz y cineasta en conversación con una revista, aunque sin caer en el tópico de afirmar que ama cada una de sus imperfecciones amparándose en la excusa de que la hacen única.

"A ver, no es que me apasione tener manchas oscuras en la piel sin aparente explicación, que me han quedado de mis embarazos. Pero lo que me gusta de todo lo que veo no es la estructura o la apariencia... está más bien relacionado con el hecho de que puedo ver a mi familia en mi rostro, y muestra mi edad”.

Por otra parte, como madre de seis hijos, Angelina tampoco dispone de demasiado tiempo para dedicarlo a  cuidarse y mucho menos para seguir una estricta rutina de belleza compuesta de decenas de pasos o productos. Lo máximo que se permite es acudir con cierta frecuencia a su dermatóloga de confianza y realizarse tratamientos faciales con luz pulsada para rejuvenecer el cutis.

Yo soy de esas personas que no para de repetir: '¿Puedes intentar no hablar conmigo mientras me estoy duchando? O al menos, ¿puedes no abrir la puerta? Déjame terminar y enseguida salgo'. Dame un segundo, solo un segundo; eso es lo que repito todo el día, sin parar. Y ahora ni siquiera puedo usar esa frase porque mis hijos me contestan: 'De acuerdo, uno. Ya está, ya te he dado un segundo'", bromeó.

 

 

 

   

 

 

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